Un Fondo Cotizado (ETF) recauda los rendimientos (como dividendos o intereses) de las empresas o bonos en los que invierte. Como inversor, tienes dos opciones de cómo el ETF debe manejar estos rendimientos: distribución o reinversión (acumulación).
ETF de Distribución
Estos ETF transfieren los rendimientos recaudados regularmente (generalmente trimestral o anualmente) a tu cuenta de liquidación.
- Ventaja: recibes repartos periódicos sin tener que vender participaciones, lo que puede ser práctico para gastos corrientes, por ejemplo en la jubilación. No obstante, un reparto reduce el valor del fondo en el importe repartido.
- Desventaja: El flujo de caja está generalmente sujeto directamente al impuesto sobre ganancias de capital. Esto ralentiza el efecto del interés compuesto.
ETF de Acumulación
Estos ETF retienen los rendimientos y los reinvierten automáticamente en el fondo. El valor de tu participación en el ETF aumenta en consecuencia.
- Ventaja: Efectos de aplazamiento de impuestos e interés compuesto automatizado. No tienes que reinvertir nada manualmente y ahorras en comisiones de orden. Matemáticamente, este es el método más eficiente para crear riqueza.
- Desventaja: No ves depósitos de efectivo regulares en tu cuenta, lo que psicológicamente puede ser menos motivador para algunos.
Conclusión: Para la fase de acumulación (joven, ingresos regulares), los ETF de acumulación son matemáticamente superiores. Para la fase de retirada (jubilación, necesidad de flujo de caja), los ETF de distribución son más adecuados.